martes, 16 de marzo de 2010

CAPÍTULO V

La mayor parte de la superficie del pueblo está situada al S.E. de la estación. La zona N. O. ,al otro lado de las vías , era un terreno sumamente bajo y tuvo poca aceptación por parte de los pobladores. En ese sector, con los años se construyeron casas dispersas.
El pueblo, muy pequeño, quedó cercado por los cuatro costados por estancias; campos que eran de los Martínez, de los Sosa, de los Aranda, fueron vendidos, pero las estancias subsisten con distintos dueños.
No tiene por lo tanto posibilidad de crecimiento, cosa por otro lado, improbable, pues a 84 años de su loteo original todavía hay muchos terrenos baldíos.

Estación del tren

Una de las cosas que dificulta su crecimiento, su progreso, su desarrollo, es la aridez del suelo, terreno sumamente arcilloso, se anega ante las mínimas lluvias y se endurece como cemento en épocas de seca. Mantener viva una planta es tarea agotadora y desanima al más constante; por otro lado , los latifundios que se han dedicado específicamente a la cría de ganado no tienen demanda de mano de obra. Esto varió en cierta medida alrededor de 1970, al iniciarse los planes de forestación con plantación original de eucaliptos y pinos , y años más tarde con la instalación de los aserraderos, pero en rasgos generales la estructura económica y social del pueblo siguió siendo la misma.

Si me ubico 42 años atrás, en 1954, cuando vine a trabajar de maestra a este pueblo. Si me paro en el mismo punto en que estuve aquel 4 de agosto frío y lloviznoso, veré sin dudas las mismas cosas: casas sin pintar, alambrados caídos, yuyos y barro.
Las manzanas estaban delineadas, las calles estaban trazadas, como en aquel viejo plano de 1912; pero en cada manzana, casi igual que hoy, había a lo sumo una, dos o tres casas. No voy a nombrar aquí cada una de las casas ranchos; solo por ejemplo las 4 manzanas que dan sobre la calle Demetrio Sosa, paralela al alambrado del FC.

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